De acuerdo con el estudio realizado por un equipo del Centro Helmholtz en Munich y una clínica en la Universidad Técnica de esa ciudad, esta inmunoglobulina desempeña un papel clave en la aparición de alergias.
En la investigación se estudiaron los genomas de más de 10,000 personas (entre niños y adultos), y se destacó que las personas que sufren de alergias tienen un número mucho mayor de anticuerpos IgE que las personas normales.
Estos anticuerpos se encuentran frecuentemente en los tejidos de la piel y son capaces de desencadenar reacciones inmunológicas muy fuertes en presencia de sustancias como el polen o el polvo, siendo la causa de alergias como la fiebre del heno o las crisis asmáticas.
Por lo tanto, se considera que una modificación en el gen FCER1A-Gen posiblemente podría reducir el número de anticuerpos IgE y en consecuencia disminuir las reacciones alérgicas. ¡Otro logro más por nuestra salud!
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